Oscar Valdés: El corazón de Los Irakere

NOSTALGIA MUSICAL

Oscar Valdés: El corazón de Los Irakere

  • : Oscar Valdés, es considerado el corazón de los Irakere. Foto tomada de Radio Enciclopedia
    : Oscar Valdés, es considerado el corazón de los Irakere. Foto tomada de Radio Enciclopedia

En la presentación del documental Chucho Valdés…El niño que lleva dentro, en la sala Charles Chaplin en pasado viernes 19 de agosto, Chucho Valdés declaró: Oscar Valdés, es el corazón de los Irakere”.

Es imperativo dedicarle una entrevista especial a Oscar Valdés, ahora que espera su cumpleaños 82, toda una vida musical que hay que dejar plasmada para la historia.

¿Oscar Valdés, dónde naciste?

En realidad nací en el Cerro, el 12 de noviembre de 1937, pero soy parte del barrio de Pogolotti donde soy como un delegado de esta zona.

¿A cuál de las dinastías de los Valdés perteneces?

Pertenezco a la dinastía de Alfredito y Vicentico Valdés, y mi papá llamado también Oscar.

¿Cómo fue aquel momento histórico en que se organizó el grupo Irakere?

Algunos músicos de la Orquesta Cubana de Música Moderna no querían hacer música de acompañamiento, querían hacer otra cosa más contemporánea, especialmente Chucho Valdés, un creador insaciable. Chucho y yo, en mi moto, recorrimos La Habana para ir organizando el grupo Irakere. Fuimos a ver a Paquito D´Rivera, estaba sin trabajo y no quería seguir tocando, Chucho lo convenció, el baterista inicial fue Bernardo García, el tamborero Lázaro Alfonso “El Ñino”, uno de los mejores percusionistas de Cuba. Ensayamos en mi casa de Pogolotti, donde algún día pondrán una tarja. Lo rítmico lo ponía yo, como Changuito en Los Van Van. Los percusionistas cubanos tienen mucho que ver en los proyectos musicales, ellos llevan el ritmo, lo más importante en la música cubana. Yo apliqué en Irakere los tambores batá, arará, abakuá y los chekeré, los cantos orishas llevados al jazz con los batá. Yo mismo construía muchos de los instrumentos, como puedes ver en mi casa. Esto que hicimos en Irakere, ya, en buena medida el padre de Chucho, Bebo Valdés lo había hecho; pero ahora lo hacíamos, en otra atmósfera, en una nueva era, las cosas evolucionan, logramos proyectarlo de manera internacional. Después de lo hecho por la orquesta de Machito y Los Afrocubanos en Nueva York, esto es como una continuación de aquello de ligar lo jazzístico con lo cubano. Nosotros hicimos algo afro en la Orquesta Cubana de Música Moderna, pero en Irakere hay creatividad, mucho de lo que hicimos, anteriormente no se había podido hacer, por algo pasa el tiempo, el desarrollo musical de la década de 1970 era superior al de la década de 1940.

¿Háblame del entrenamiento seguido por Chucho con Irakere?

Ensayábamos todos los días, todo era agotador, pero Chucho tenía la tesis de que lo bien ensayado te da la excelencia. Si la orquesta Aragón sonaba como ninguna en la década de 1950-1960, era por ese entrenamiento diario y sistemático con una disciplina y una consagración total.

¿Irakere, en principio fue una banda instrumental para el jazz a lo cubano?

Lo del canto en Irakere fue casual, impredecible. En 1972 grabamos el tema de Bacalao con pan, la obra no tenía nombre, entonces Chucho me dice: “Por qué no le pones algo de voz al montuno”. Yo no estuve de acuerdo, me negué, pero yo tenía que llenar partes para dar entrada al coro, me convencí de que había que hacer algo, me propongo hacerle algo así como lo que inventaban Los Compadres, y comencé a tararear Bacalao con pan. Quedó así y, en dos semanas ya era un hit, comenzaba una era musical para la historia. Finalmente Irakere se estrena oficialmente, después de tantas incomprensiones, el 25 de abril de 1973 en Santiago de Cuba.

¿En la década de 1980 qué aporta José Luis Cortés en Irakere?

José Luis le dio una fuerza popular (cubana) a Irakere, compuso Rucu rucu a Santa Clara (elementos de son, guaracha y jazz), el swing que le da al tema Lo que va a pasar, es un músico muy entusiasta y, eso le hace falta a una banda.

¿Hagamos un recuento de tu vida, de Oscar Valdés músico?

Comencé a mis doce años con mi papá, en 1949 estudié algo con Guillermo Barreto, estuve cerca de Walfredo de los Reyes (padre). Siempre se comienza haciendo suplencias, empecé en el cabaret La Campana (Infanta y Manglar), donde iba mucho Benny Moré; trabajé en la CMQ y en el Hotel Nacional, cabaret Tropicana, el público y los empresarios eran muy exigentes, tocábamos en La Tropical, ante un inmenso calor lo hacíamos con traje dril cien. Hice una incursión en 1956 con la Banda Gigante de Benny Moré, con ellos me mantuve dos o tres años, fue una experiencia inolvidable, cuando aquello Benny grababa en una sola toma. Seguí después con Rolando Laserie. Sabes que mi padre era percusionista reconocido que también inició la Orquesta Cubana de Música Moderna.

¿En 1959 hay un cambio social, qué haces?

Formamos la Banda del Ejército hasta 1961 y el Coro Rebelde, estuve un tiempo en la Orquesta Sinfónica, en la orquesta de la Radio y la Televisión hasta la llegada de la Orquesta Cubana de Música Moderna en 1967.

¿En qué momento terminas con Irakere?

En 1995, entonces comienzo a trabajar con mis hijos y conformamos el grupo Diákara, mi hijo Oscarito falleció, pero seguimos con el grupo hasta hoy. También me dediqué a ofrecer clases en Europa y América Latina.

¿Qué fue Irakere para ti y para el mundo?

Irakere lo hizo todo en su tiempo, fue un suceso internacional, los éxitos lo demuestran, estuvimos en todos los festivales de jazz y en los eventos musicales que nunca pensamos estar. Después de la Revolución, al poco tiempo, vino el bloqueo, nosotros, en buena medida le entramos por un hueco al bloqueo, estuvimos por todas las ciudades de los Estados Unidos antes que otras agrupaciones. Los Van Van, después de mucha fuerza logran penetrar los Estados Unidos en 1998.  Irakere fue lo máximo y, ahora el documental de Ángel Alderere Chucho Valdés…El niño que lleva dentro, muestra esa historia y va a dar mucho de qué hablar. Es como un recuento de una era musical.