España siempre en el corazón y en la memoria

España siempre en el corazón y en la memoria

  • Carmen Domingo Soriano y Nuria Gregory Torada en el panel Mujeres y niños en la guerra. Foto: Rubén Ricardo Infante
    Carmen Domingo Soriano y Nuria Gregory Torada en el panel Mujeres y niños en la guerra. Foto: Rubén Ricardo Infante

A lo largo de la historia los pueblos escriben páginas patriótico-revolucionarias que deben ser recogidas para conocimiento y enseñanza de las generaciones venideras. Entre esas innumerables improntas el pueblo de Cuba posee una de las más hermosas y solidarias: su apoyo y participación activa en la lucha antifascista librada por el pueblo español (1936-1939), preámbulo de la Segunda Guerra Mundial. Lo sucedido en España contra el gobierno de la República por parte de los elementos más retrógrados y ultra reaccionarios del capital financiero europeo y sus seguidores en su lucha febril contra el socialismo y las fuerzas democráticas y populares del mundo, formaba parte de los planes de dominación universal que albergaba el fascismo. Así resplandeció el hecho de que la solidaridad con el pueblo español fue parte de la lucha de cada pueblo por su propia supervivencia. Derrotar al fascismo en España habría significado cortar internacionalmente las alas al fascismo.

Así y, con vista a tal objetivo, el apoyo glorioso y solidario de cerca de 1200 combatientes –el mayor número de internacionalistas entre muchos países, de ellos, cayeron ochenta en combate–, formando parte de las Brigadas Internacionales, del pueblo de Cuba no se dejó esperar. Obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes, deportistas, profesionales de diversas ramas de las ciencias…escribieron en España, en su guerra civil contra el nazi fascismo una de las páginas más gloriosas e irredentas de la Historia Universal.

Igualmente, y dentro del propio país, innumerables resultaron también las donaciones en ayuda al pueblo español –bonos, dinero efectivo, ropa, calzado, alimentos diversos, medicamentos, azúcar, cigarros, tabacos…–, enviadas a través de los Comités de Ayuda al Pueblo Español, creados a todo lo largo y ancho del país de forma espontánea; a través de las Casas de la Cultura; de la Asociación de Auxilio al Niño Español. Obreros tabacaleros, trabajadores portuarios, cerveceros, maestros, estudiantes, madres, abuelas, familias cubanas en general

Y, acerca de la impronta de la intelectualidad cubana en aquella gesta gloriosa, la Fundación Nicolás Guillén, bajo el título Cultura contra Fascismo, rememoró el Aniversario 80 del Segundo Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura –efectuado en Barcelona, España–, además del natalicio 115 de nuestro Poeta nacional, Nicolás Guillén. Guillén, quien participó en dicho Congreso junto a otros intelectuales como Juan Marinello, Pablo Neruda, Rafael Alberti, María Teresa León, César Vallejo y Salvador García Agüero.

Así, a un llamado de la Fundación Nicolás Guillén, un grupo de connotados intelectuales cubanos reunidos en la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), decidieron traer consigo junto a la memoria histórica de dos pueblos: el español y el cubano, aunados en un profundo sentimiento de unidad y amor sin límites, aquel pensamiento martiano de “…memorias hermosas que no empañan la vanidad ni la soberbia, que viven vida tranquila de sinceridad y de virtud”.

Imperecederas para los asistentes a esa cita resultaron las intervenciones de escritores, periodistas y artistas –algunos, estudiosos e investigadores de aquella página histórica–, como fueron los casos de Víctor Joaquín Ortega, periodista, al recordar la participación de la doctora María Luisa Lafita Juan, enfermera en el hospital de Maudes, en Madrid y miliciana del Quinto Regimiento y a su esposo, el capitán combatiente Roberto Vizcaíno, militante de la organización Joven Cuba. Al igual que al periodista y escritor Pablo de la Torriente Brau, destinado como comisario político. En relación con el tema Intelectuales españoles en la Guerra Civil, el investigador y escritor Enrique Saínz de la Torriente, presentó al gran poeta de la Guerra Civil Española: a Antonio Machado; al igual que otro maestro de la lírica hispana Rafael Alberti, “El Ángel de los cantos populares”, fue traído por Virgilio López Lemus.

Desde España se hicieron eco de este recordatorio para todos los tiempos el poeta David Becerra Mayor, quien evocó a otro grande entre los grandes, a Miguel Hernández. El asunto Mujeres y niños en la guerra, fue además de importante conmovedor. Durante su disertación Carmen Domingo Soriano lo hizo para engrandecer el papel de la mujer hispana, a partir del ejemplo de la narradora y dramaturga María Teresa León, compañera durante buena parte de su vida de Rafael Alberti, perteneció a la Generación del 27 de mujeres escritoras. De ella es conocido, entre otros títulos, Memorias de la melancolía, catalogado por la crítica como uno de los más representativos de la Literatura contemporánea de España. En él vuelca pasajes de la Guerra Civil, el exilio…Militante comunista, compromete a la Cultura con la causa de la libertad. Fue artífice además de la Alianza de Escritores Antifascistas y del Segundo Congreso de Intelectuales por la Cultura, celebrado en el Madrid sitiado. Mientras que, en Una escuela cubana en la guerra española, la investigadora y escritora de nuestro país Nuria Gregory Torada, abrió muchos corazones, sin lugar a dudas, cuando expuso sobre la ayuda de Cuba al niño español y, en especial, al exaltar la figura de Rosa Pastora Leclerc:

“Por el esfuerzo ejemplar de la Asociación de Auxilio al Niño del Pueblo Español, que ha recogido la emoción cubana por los huérfanos del terror fascista, funciona en la playa catalana de Sitges la Casa-Escuela Pueblo de Cuba, donde una gran maestra Rosa Pastora Leclerc, cuida con maternal solicitud setenta y cinco víctimas del terrible conflicto”.

Para Nicolás Hernández Guillén, presidente de la fundación que lleva el nombre de nuestro Poeta Nacional, en contacto con este Sitio Web, dijo:

“Este ha sido un evento útil como forma de mantener el espíritu de nuestra Cultura nacional. Asimismo, nos ha ayudado a recuperar las enormes contribuciones artísticas de cada uno de aquellos escritores participantes en el Segundo Congreso de Escritores en Defensa de la Cultura, efectuado en 1937, en plena guerra civil en España. Escritores en los que, sin lugar a dudas, vivía y actuaba lo mejor del espíritu de la poesía. Considero que la convocatoria a este evento es un modesto aporte de nuestra Fundación con vista a que este espíritu continúe vigente entre nosotros”.